México y Perú anunciaron este viernes el restablecimiento de sus relaciones diplomáticas, con lo que ponen fin a un periodo de casi cuatro años de tensiones políticas y desencuentros que deterioraron el vínculo bilateral entre ambos países. La decisión fue dada a conocer mediante un comunicado conjunto de las cancillerías, en el que ambas naciones expresaron su voluntad de retomar el diálogo y fortalecer la cooperación sobre la base del respeto mutuo y los lazos históricos que las unen.
El acercamiento ocurre tras diversos contactos entre los gobiernos encabezados por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y la presidenta de Perú, Keiko Fujimori, quien desde su llegada al poder manifestó su interés por normalizar la relación. En julio pasado, Sheinbaum también había expresado públicamente la disposición de México para recuperar los vínculos diplomáticos, al señalar que la ruptura había sido una decisión adoptada por el gobierno peruano.
La crisis entre ambas naciones se originó tras la destitución del expresidente peruano Pedro Castillo y se profundizó con las diferencias sobre el asilo político otorgado por México a integrantes de su círculo cercano. Posteriormente, la situación escaló con el otorgamiento de asilo a la ex primera ministra Betssy Chávez, lo que derivó en la ruptura formal de relaciones diplomáticas anunciada por Lima en 2025.
Como parte del proceso que permitió destrabar el conflicto, el gobierno peruano concedió un salvoconducto para que Betssy Chávez abandonara la embajada mexicana en Lima y viajara a México. No obstante, las autoridades peruanas precisaron que mantienen la posibilidad de solicitar su extradición conforme a los mecanismos legales correspondientes.
Con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas, ambos gobiernos buscan reactivar los canales de cooperación política, económica y cultural, además de normalizar el funcionamiento de sus representaciones diplomáticas. Aunque persisten diferencias sobre el caso de Pedro Castillo, las dos administraciones coincidieron en privilegiar el diálogo institucional para fortalecer una relación histórica entre dos de las principales naciones de América Latina.
